Si pudiera vivir nuevamente mi vida, en la próxima trataría de cometer más errores. No intentaría ser tan perfecto, me relajaría más. Sería más tonto de lo que he sido, de hecho tomaría muy pocas cosas con seriedad. Sería menos higiénico. Correría más riesgos, haría más viajes, contemplaría más atardeceres, subiría más montañas, nadaría más ríos. Iría a más lugares adonde nunca he ido, comería más helados y menos habas, tendría más problemas reales y menos imaginarios.

Yo fui una de esas personas que vivió sensata y prolífica mente cada minuto de su vida; claro que tuve momentos de alegría. Pero si pudiera volver atrás trataría de tener solamente buenos momentos.
Por si no lo saben, de eso está hecha la vida, sólo de momentos; no te pierdas el ahora.
Yo era uno de esos que nunca iban a ninguna parte sin un termómetro, una bolsa de agua caliente, un paraguas y un paracaídas; si pudiera volver a vivir, viajaría más liviano.
Si pudiera volver a vivir comenzaría a andar descalzo a principios de la primavera y seguiría descalzo hasta concluir el otoño. Daría más vueltas en calesita, contemplaría más amaneceres, y jugaría con más niños, si tuviera otra vez vida por delante.

jueves, 12 de noviembre de 2009

uguemos a querernos. A amarnos como nunca podremos. Juguemos a algún juego que no este de moda, que sólo vos y yo entendamos. Juguemos a que somos algo, especial, evidente e inevitable de vivir. Juguemos a que no me dejas nunca, a que existe la eternidad cuando hablamos los dos como unidad. Juegos a desafiar al diablo y reirnos de el a sus espaldas. Juguemos a inventar espacios y tiempos que nunca existieron y posiblemente nunca lo hagan. Jueguemos a tocarnos sin las manos, a rozar sin sentir y vivir sin morir. Jueguemos a que no importa nada, a que nos da igual lo que piensen, a ser indiferentes a todo. Jueguemos a encontrarnos por casualidad, a mirarnos a los ojos sin sentir una invasión en el alma. Juguemos a ser invisibles. A valorarnos como somos, a ser lo que realmente queremos ser, a dejarlo fluir. Amor, dejalo ser. Jueguemos a que nos jugamos, yo por vos y vos por mi, a que lo apostamos todo, a que lo dejamos todo. A que cuando parece que ya lo perdimos todo, podamos darnos cuenta de que si nos tenemos, ganamos en cualquier juego que nos proponga en la vida o en la muerte. Jueguemos a vivir uno por el otro, a depender, a sentir esa sensacion de vacío cuando ya no estemos juntos en la ausencia. Juguemos a morir uno por el otro. Juguemos a dejar de sentirnos un ilusión ópita para pasar a ser reales. Jueguemos a que lo que tenemos, sea lo que sea, es real.