Si pudiera vivir nuevamente mi vida, en la próxima trataría de cometer más errores. No intentaría ser tan perfecto, me relajaría más. Sería más tonto de lo que he sido, de hecho tomaría muy pocas cosas con seriedad. Sería menos higiénico. Correría más riesgos, haría más viajes, contemplaría más atardeceres, subiría más montañas, nadaría más ríos. Iría a más lugares adonde nunca he ido, comería más helados y menos habas, tendría más problemas reales y menos imaginarios.

Yo fui una de esas personas que vivió sensata y prolífica mente cada minuto de su vida; claro que tuve momentos de alegría. Pero si pudiera volver atrás trataría de tener solamente buenos momentos.
Por si no lo saben, de eso está hecha la vida, sólo de momentos; no te pierdas el ahora.
Yo era uno de esos que nunca iban a ninguna parte sin un termómetro, una bolsa de agua caliente, un paraguas y un paracaídas; si pudiera volver a vivir, viajaría más liviano.
Si pudiera volver a vivir comenzaría a andar descalzo a principios de la primavera y seguiría descalzo hasta concluir el otoño. Daría más vueltas en calesita, contemplaría más amaneceres, y jugaría con más niños, si tuviera otra vez vida por delante.

lunes, 18 de enero de 2010

Habría que volver a leer la leyenda", advierte el psicoanalista, docente e investigador de la UBA Mario Zerbino, aludiendo a dos de los aspectos menos frecuentados de este mito surgido en la antigüedad. En primer lugar, la violencia ligada al origen mismo de la vida de Narciso, que nació fruto de una violación. En segundo término, su relación con la ninfa Eco, que estaba enamorada de él, pero trágicamente imposibilitada de establecer algún vínculo: cada vez que Narciso le hablaba, ella sólo podía repetir las últimas palabras que él había dicho. El resto del relato es el más conocido: subyugado por la imagen que le devolvía un espejo de agua, el joven Narciso intenta tocarlo, cae y muere ahogado.

Ahora bien, ¿cómo definir la personalidad narcisista? Habría que remontarse a aquello que la sabiduría popular siempre supo ("Si no te querés un poquito a vos mismo... ¿a quién vas a querer?") y que el psicoanálisis confirma: el narcisismo es un momento esencial, fundante, de la constitución del aparato psíquico. En términos muy sencillos: tiene que ver con procesos ligados a los primeros meses de vida, cuando el bebe dirige todas sus energías a satisfacer sus necesidades. Este inicial "amor por uno mismo" es el que va a posibilitar la constitución de un Yo, la percepción de sí como una unidad, el rudimento de una subjetividad que se irá complejizando de a poco, al calor de las vivencias familiares, el pasaje por la escolaridad y la incorporación de hábitos e ideas compartidos socialmente. Los problemas aparecen cuando se exacerban los mecanismos destinados a defender, fortalecer, consolidar el Yo. Aparecen entonces rasgos de personalidad que, de acuerdo con la Asociación Americana de Psiquiatría, incluyen la arrogancia, fantasías de éxito, poder o belleza ilimitados, sentimiento excesivo de la propia importancia, inagotable necesidad de reconocimiento, admiración y adulación, intolerancia a la crítica, dificultad para escuchar o reconocer las necesidades y sentimientos de los demás.

"El tú puedes, tú puedes, tú puedes tiene un reverso oscuro, que es el no puedes nada", comenta Zerbino antes de recordar una publicidad que una marca deportiva difundió hace un tiempo, en la que se mostraba un arco de fútbol, un gol casi imposible y el eslogan "Metela donde quieras". Ahí el psicoanalista sonríe. Pero sólo un poco. "Un mandato complicado... Lo mismo con respecto al sé tú mismo -agrega-. Uno siempre es en relación con los otros. El Yo exacerbado, al que no le importa nada de los demás y sólo busca su propia satisfacción, ignora trágicamente que las pocas satisfacciones que los humanos podemos tener las tenemos con los otros. Las que tenemos con nosotros mismos, además de efímeras, son bastante difíciles de sostener en el tiempo."

"Existen, aunque todavía de modo embrionario, formas de pensamiento más complejas, con una relación con lo temporal diferente, que trabajan tanto con palabras como con imágenes. Además hoy es posible diseñar en términos de arte cosas que eran inimaginables años atrás. Vivimos un momento de transformaciones. Pero hay que prestar atención al desarrollo de un narcisismo mortífero que mata por llevarte a la soledad, por no poder querer a nadie más que a vos mismo. Por eso es importante juntarse con otros. Saber que solo no se puede".

Anonimo.