Si pudiera vivir nuevamente mi vida, en la próxima trataría de cometer más errores. No intentaría ser tan perfecto, me relajaría más. Sería más tonto de lo que he sido, de hecho tomaría muy pocas cosas con seriedad. Sería menos higiénico. Correría más riesgos, haría más viajes, contemplaría más atardeceres, subiría más montañas, nadaría más ríos. Iría a más lugares adonde nunca he ido, comería más helados y menos habas, tendría más problemas reales y menos imaginarios.
Yo fui una de esas personas que vivió sensata y prolífica mente cada minuto de su vida; claro que tuve momentos de alegría. Pero si pudiera volver atrás trataría de tener solamente buenos momentos.
Por si no lo saben, de eso está hecha la vida, sólo de momentos; no te pierdas el ahora.
Yo era uno de esos que nunca iban a ninguna parte sin un termómetro, una bolsa de agua caliente, un paraguas y un paracaídas; si pudiera volver a vivir, viajaría más liviano.
Si pudiera volver a vivir comenzaría a andar descalzo a principios de la primavera y seguiría descalzo hasta concluir el otoño. Daría más vueltas en calesita, contemplaría más amaneceres, y jugaría con más niños, si tuviera otra vez vida por delante.
jueves, 28 de enero de 2010
Que pedis cuando rezas?
Y cómo seguir adelante?
Qué quiere decir eso? Adelante...
Adelante de quién?
Adelante hacia dónde?
Adelante cuándo?
Adelante para qué?
Y qué sentido tienen las preguntas cuando me clavo al punto donde todo duele?
Es propia voluntad?
Es destino?
Es capricho?
Enfrento asi desnudo la angustia primordial de la existencia, o es simple exceso de hormonas? ...como diría mi profesor.
Qué profesor?
El único que tuve.
Los demás apenas figurantes, mientras él protagonista. Él templaba su voz de tenor de ensueño para el silencio ausente de cien esclavos etíopes, o para Dios acaso? Era eso, él hablaba de Dios y para Dios, no para los demonios que mastican mis orejas.
Y si hablara para mí?
Sería lo mismo, Dios ha perdido el hábito de la escucha y a mis oídos se los comen los diablos tras imprimir en mi carne sus palabras obscenas.
Ahora quién me dará una mano?
Quién tomará las mías?
Me lo enseñaban todo y sigo tan ignorante y hambriento y perdido, clavado al punto donde todo duele, a punto de gritar mis oscuras verdades, hasta que sean añicos los ídolos intrusos y vos aceptes de mí ese puro amor que buscas, sin decir una palabra más...
Voy a cerrarte la boca con un beso perfecto.
Y el resto de lo que dije, son puras tonterías.
Texto hermosísimo de la obra De hombre a hombre.