Si pudiera vivir nuevamente mi vida, en la próxima trataría de cometer más errores. No intentaría ser tan perfecto, me relajaría más. Sería más tonto de lo que he sido, de hecho tomaría muy pocas cosas con seriedad. Sería menos higiénico. Correría más riesgos, haría más viajes, contemplaría más atardeceres, subiría más montañas, nadaría más ríos. Iría a más lugares adonde nunca he ido, comería más helados y menos habas, tendría más problemas reales y menos imaginarios.

Yo fui una de esas personas que vivió sensata y prolífica mente cada minuto de su vida; claro que tuve momentos de alegría. Pero si pudiera volver atrás trataría de tener solamente buenos momentos.
Por si no lo saben, de eso está hecha la vida, sólo de momentos; no te pierdas el ahora.
Yo era uno de esos que nunca iban a ninguna parte sin un termómetro, una bolsa de agua caliente, un paraguas y un paracaídas; si pudiera volver a vivir, viajaría más liviano.
Si pudiera volver a vivir comenzaría a andar descalzo a principios de la primavera y seguiría descalzo hasta concluir el otoño. Daría más vueltas en calesita, contemplaría más amaneceres, y jugaría con más niños, si tuviera otra vez vida por delante.

miércoles, 3 de febrero de 2010

Apreto sus dientes. Alma lo sintio y le acaricio la mano:
- Algo vamos a hacer, ya vas a ver.
- Si, asi con la mano (contesto el, con ironia,
haciendo la señal de adios con la mano).
-... (Alma dio un pequeño respingo, sorprendida
por esa dureza).
- No quiero que te vayas.
-No quiero irme.
Las manos se apretaron mas.
El apoyaba la zapatilla derecha y pasaba frente
una ventana de madera, con los postigones cerrados.
La dejaba atras, levantaba el pie derecho, se apoyaba el
izquierdo. De este lado pasaba un arbol de copa no muy
frondosa, uno de esos que nadie recuerda en un poema
ni les dedican una cancion pero que, al volver a verlos,
despues de muchos años, reconoceremos que formaban
parte de nuestro paisaje. Apoyaba el pie derecho, un perro
cruzaba la calle, al pasar cerca suyo bajaba la cola. El
levantaba el pie izquierdo. Como si no fuera suya, ponia
una puerta entreabierta, una vecina estaba por salir de
su casa. En realidad apoyaba el talon del pie ezquierdo y
enseguida sentia la suela mullida tocandole la planta de
el pie. Ahi el pie derecho apenas dejaba la punta apoyada.
Pasaba frente a otra ventana, con las cortinas corridas,
los vidrios dejaban ver el living muy ordenado, quizas
no por que ahi viviera gente ordenada, lo mas seguro
es que fuera por que no lo usaban nunca. Esquivo una
hormiga, piso una hoja, aplasto diez mil millones de celulas
de musgo, levanto y empujo trillones de moleculas
de aire hacia arriba. Apoyo el pie izquierdo sobre
un universo de atomos de ladrillo. Estaba tan consiente
de cada movimiento y su detalle como si hubieran crecido
sus sentidos, pero no era eso, sino que estaba triste.