Si pudiera vivir nuevamente mi vida, en la próxima trataría de cometer más errores. No intentaría ser tan perfecto, me relajaría más. Sería más tonto de lo que he sido, de hecho tomaría muy pocas cosas con seriedad. Sería menos higiénico. Correría más riesgos, haría más viajes, contemplaría más atardeceres, subiría más montañas, nadaría más ríos. Iría a más lugares adonde nunca he ido, comería más helados y menos habas, tendría más problemas reales y menos imaginarios.
Yo fui una de esas personas que vivió sensata y prolífica mente cada minuto de su vida; claro que tuve momentos de alegría. Pero si pudiera volver atrás trataría de tener solamente buenos momentos.
Por si no lo saben, de eso está hecha la vida, sólo de momentos; no te pierdas el ahora.
Yo era uno de esos que nunca iban a ninguna parte sin un termómetro, una bolsa de agua caliente, un paraguas y un paracaídas; si pudiera volver a vivir, viajaría más liviano.
Si pudiera volver a vivir comenzaría a andar descalzo a principios de la primavera y seguiría descalzo hasta concluir el otoño. Daría más vueltas en calesita, contemplaría más amaneceres, y jugaría con más niños, si tuviera otra vez vida por delante.
viernes, 18 de febrero de 2011
El amor tiene muchas tonalidades
Hoy discutí con un cliente en el trabajo. De una boludes;se creó una discusión y en medio de la discusión me gritó puto. Y no dejé de levantar la voz ni de decirle la primer palabra degradante que se me ocurrió, pero desde que me gritó en la puerta sentí que ninguna otra cosa que yo le dijera le iba a poder hacer llegar de vuelta el odio con el que me gritó él a mí. Al contrario, sentí que perdía fuerzas. No quería discutir más, me hubiese quedado callado con tal de que se fuera, lo único que me mantuvo gritando fue el orgullo y la fuerza ciega de negarme a perder o a que su grito tapara el mío.
Me pone muy triste la situación. Uno viene medio en una burbuja, yendo a las marchas por ejemplo, al Congreso, hablando con una convicción enorme sobre los derechos y sobre la discriminación y de golpe cuando pasan estas cosas, cuando ves con tus propios ojos el desprecio con el que se les transforma la cara y te tratan de puto, es como si te trajeran a la realidad de una trompada, al odio de verdad, no al que te cuentan o al que uno asume que existe y que es real.
.Me pasé el día entero medio raro, dividido entre el enojo y la tristeza, poniendo en una balanza, cuestionándomelo todo, si tenía que haber peleado a los golpes, si hice bien en evitar, si me callé poco o me callé de más. Hablándome para adentro, mirando por la ventana. Y viajando en el tren a la noche, ya de vuelta a casa, no pude sacarle la mirada de encima a un hombre que iba parado en una esquina del vagón con el hijo en brazos. El nene ya era grande, venía dormido, uno podría imaginarse miles de lugares de los cuales pordrían estar volviendo en ese tren el padre y el nene exhausto, muerto de sueño, abrazado al padre que hacía lo imposible para mantenerse de pie. Me dió verguenza no haberlos visto antes y no haberles dado el asiento y aún así, pensando en eso, esperé. No lo hice a propósito, sólo me quedé mirándolos y no reaccioné.
.El hombre acariciaba al niño todo el tiempo como si lo hubiese recuperado justo en ese momento después de haberlo perdido. No creo haber visto nunca un padre acariciar tanto a su hijo. Le daba besos en la frente, le sostenía la espalda, le arreglaba el pelo, le descubría la cara y el niño, que de vez en cuando volvía del sueño, abrazaba al padre con la misma entrega, también, como quien vuelve a un refugio después de estar perdido. Le hice un gesto con la mano y le ofrecí el asiento y en la puerta del vagón, a punto de bajar, sentí que para mí ese momento y la discusión de la mañana tenían que ver la una con la otra. Me aclaré la voz con la mirada pegada al suelo, tratando de disimular, y lloré por todo, por lo de siempre y por lo de hoy, con la misma angustia y la misma incertidumbre con la que hubiese llorado ese nene, justo antes de sentirse encontrado.
Y lo leía, obviamente poniéndome en el lugar de dicha persona, imaginado toda la situación, sintiendo lo que sentían ambos, no solo el chico este, y me resulta taaaaan doloroso ponerme en su lugar, imaginando esa mirada de odio, ese deprecio cuando te miran, ese dolor de ser puteado de la peor manera, como el mismo dijo, como si sus palabras me tragaran. Pero.. lo que no logre fue ponerme en el lugar de dicho hombre, aveces siento que la gente es ignorante cuando deprecia a la gente por su sexualidad, pero aveces veo gente con TANTO odio en sus corazones que me duele hasta a mi, no puedo ponerme en el lugar de es persona, por que mas allá de que tenga tanto dolor en el o ella, es ignorante, mas allá del insulto, sino que , como es la onda? causando mas dolor apisonar tu dolor? Y pesando en ello criticando a esta gente por eso, me di cuenta que yo también lo hice, cause ese dolor, por tener yo dolor, vi esa mirada que decía " como podes ser tan cruel " y sentí ese odio desprecio, y pienso, como uno puede llegar a eso por los sentimientos? como se nos puede pasar por la cabeza decir ciertas cosas, por que debo admitir que mas de una vez a la noche pensando en mi día, me largue a llorar como si se hubiera muerto alguien, por que mas allá de herir a alguien mas, me hiero a mi.. por que la conciencia pesa. Pero no solo estuve del lado del agresor, por así decirlo, sino también del agredido, y ese agüero que se te hace instantáneamente en el corazón es increíblemente doloroso, pero en este caso en especial, pienso QUE CARAJO ES PARA USTEDES SER PUTO? ahora vendría cualquier ignorante a decirme SE LA COME, o ESTA CON HOMBRES, no gente ser PUTO como ustedes dicen es hacer una elección, elección de mostrar lo que sos, para mi, NO ES UNA ENFERMEDAD, NO NACES ASÍ, NO NADA, LO ELEGÍS, así que pienso, por que dicen PUTO con tanto odio? con tanto desprecio? piensen que todos toman decisiones en su vida, como decidieron casarse, estudiar cierta vocación, o no se comprarse unos jean, es una elección, pero una elección de las grosas, así que no tiene por que ser un insulto, ni decirse con odio, por que como bien lo dice el titulo el amor tiene muchas tonalidades, no solo marido y mujer.