Me quieren agitar, Me incitan a gritar, Soy como una roca, Palabras no me tocan, Adentro hay un volcán, Que pronto va a estallar, Yo quiero estar tranquilo
Es mi situación, Una desolación, Soy como un lamento, Lamento boliviano, Que un día empezó, Y no va a terminar, Y a nadie hace daño
Y yo estoy aquí, Borracho y loco, Y mi corazón idiota, Siempre brillará, Y yo te amaré, Te amaré por siempre, Nena, no te peines en la cama, Que los viajantes se van a atrasar.
Si pudiera vivir nuevamente mi vida, en la próxima trataría de cometer más errores. No intentaría ser tan perfecto, me relajaría más. Sería más tonto de lo que he sido, de hecho tomaría muy pocas cosas con seriedad. Sería menos higiénico. Correría más riesgos, haría más viajes, contemplaría más atardeceres, subiría más montañas, nadaría más ríos. Iría a más lugares adonde nunca he ido, comería más helados y menos habas, tendría más problemas reales y menos imaginarios.
Yo fui una de esas personas que vivió sensata y prolífica mente cada minuto de su vida; claro que tuve momentos de alegría. Pero si pudiera volver atrás trataría de tener solamente buenos momentos.
Por si no lo saben, de eso está hecha la vida, sólo de momentos; no te pierdas el ahora.
Yo era uno de esos que nunca iban a ninguna parte sin un termómetro, una bolsa de agua caliente, un paraguas y un paracaídas; si pudiera volver a vivir, viajaría más liviano.
Si pudiera volver a vivir comenzaría a andar descalzo a principios de la primavera y seguiría descalzo hasta concluir el otoño. Daría más vueltas en calesita, contemplaría más amaneceres, y jugaría con más niños, si tuviera otra vez vida por delante.